Por ese motivo un buen libro, una buena guía o un buen relato, son difíciles de escribir. Por ello la Literatura es una de las disciplinas en las que se dividen las Artes, y como arte utiliza la palabra como medio de expresión, y es ahí donde radica su mayor complejidad, transformar la palabra en imágenes, en Imaginación.
Voy a intentar explicar con mis palabras un viaje que me hizo soñar despierto, lleno de admiración por la Naturaleza y por la Historia que abraza a ese país que tenemos como vecino, pero que, al igual que Portugal, son dos grandes desconocidos para los que habitamos en la Piel de Toro.
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El Pirineo español, al igual que el francés, es una muralla extensa, verde y rocosa muy difícil de atravesar, pero me voy a ceñir únicamente a la parte que he podido conocer, la oriental mediterránea.
Daba la sensación de estar en otro mundo, en otra dimensión, rodeado de tanta Naturaleza, solo árboles, agua, rocas y animales, como si el hombre nunca hubiera lo hubiera pisado o al menos levemente, como las tímidas carreteras y puentes que se atreven a descansar sobre sus lomos y pasan sobre sus ríos y riachuelos. Incluso, hasta estas construcciones parecen de otra época, de otra dimensión, no por lo grande, si no por lo reducido de su tamaño y por el cariño con el que las construyeron.
Me dirigía a Carcassonna.
Es una ciudad medieval del sur de Francia amurallada que data del siglo IX, capital del departamento o provincia de Aude, en la región Languedoc-Rosellón. La ciudad está rodeada de viñedos y de Maisons de piedra por las que también el transcurso de los años no parece haberles dejado huella. Continuará...